Rural

En los días laborales, la profesora Aracely Calahuana Botitano (39) recorre por carretera hasta Mairana 280 km (140 km de ida y 140 km de vuelta) en el mismo día. Los domingos su itinerario se amplía todavía más, cuando pasa clases en la comunidad Tres Quebradas, a 33 km de Mairana, donde este año se abrió el nivel secundario que ella impulsó a pedido de los padres.

La profesora Calahuana vive en un continuo ir y venir de la capital oriental. Se despide por las noches, luego de cursar sus materias del último año de la carrera de Derecho en la Uagrm y toma un trufi de las líneas Cotrama o Max Fernández, cuando le toca salir temprano, alrededor de las 21:00. Los martes y jueves sale más tarde, alrededor de las 23:00, por lo que queda inmersa en un periplo de trasbordos que la obligan a recorrer tramos en micro o en camión.

Se despierta a las seis de la mañana para un rápido desayuno y terminar sus tareas pendientes. Sueña que cuando culmine su gestión como directora distrital de educación en Mairana, se consolide la subcentral alternativa de Tres Quebradas, donde por el momento solo hay 12 estudiantes, pero se estima que hay otros 100 jóvenes que trabajan en el campo y se quedan sin instrucción, porque la zona urbana les queda lejos.

En el departamento de Santa Cruz hay 25.000 maestros del área rural, según la Federación de Maestros Rurales de Santa Cruz (Fedemar). En Bolivia hay un total de 79.689 profesionales de la enseñanza, de los cuales un 21% se desempeña en el campo, según datos del INE.

El secretario permanente de Fedemar Santa Cruz, Víctor Manuel Galván Zuleta, indicó que hay varios casos como el de la profesora Calahuana, de docentes que trabajan en municipios cercanos y retornan cada día a la ciudad. Aseguró que el trabajo en el área rural es sacrificado.

“Los más esforzados son los que enseñan en las fronteras, haciendo patria, educando a niños y jóvenes de comunidades aisladas”, expresó.

Estimó que hay unos 4.000 maestros que trabajan en municipios alejados, mencionó el caso de Guarayos, El Puente o Concepción, donde todavía hay comunidades en las que faltan los servicios básicos.

Desafíos en el área rural
Lejos de la teoría que adquirió en la Normal, o las aulas de Derecho, la experiencia de trabajar en el campo trajo consigo nuevas enseñanzas de vida: “Mi primer día de clases en la comunidad, a sabiendas de que en la ciudad los alumnos tienen problemas con matemáticas, imaginé que los estudiantes estaban retrasados; al contrario, cuando hablé de números naturales o de álgebra, ellos estaban preparados”, contó.

Entre los 12 estudiantes, hay cuatro adultos y un joven en silla de ruedas, quienes pese a las adversidades cumplen con las clases a cabalidad.

“Cuando me gradúe podré hacer trámites o memoriales y firmarlos, lo que servirá para ayudar a los niños de familias de escasos recursos”, indicó.

La jornada en los valles se termina a las 14:00, cuando emprende viaje de regreso a Santa Cruz para continuar estudiando. También participa del grupo Somos el futuro del país, que dicta clases sin costo en las zonas más alejadas.

Según el censo de 2012, la tasa de analfabetismo en el área rural es del 11,9%, que es una reducción de 14 puntos con relación a 2001, cuando era del 25,8%. Empero, siguen haciendo falta más profes Calahuana

PARA TOMAR APUNTES

En el área rural
En Santa Cruz abundan las historias de maestros abocados a la labor de enseñar registradas en las páginas de los diarios; tal es el caso de Mirtha Romay Gonzales, que dedicó más de 26 años a dictar clases en San Javier; Pascual Chuvé, profesor en la comunidad indígena Santa Rosita de las Minas, a la que se trasladaba en bicicleta, o Felipe Montaño Iriarte, con categoría al mérito tras 37 años de trabajo.

Estadísticas educativas
Según la publicación Educación de jóvenes y adultos en Bolivia, del Ministerio de Educación, en el actual sistema hay 16.027 unidades educativas que acogen a 2.797.908 niños y jóvenes. Sin embargo, el informe alerta que la tasa de término en primaria es del 75% y en secundaria, 55%.


Ir a la barra de herramientas